Viene escapando el esclavo
Huyendo de su trabajo
Con temor al duro yugo
Que tanto tiempo sostuvo
El miserable no tiene rumbo
su pena fue todo lo que tuvo
Solo busca dejar atrás
Las obras que dejo al altar
El hombre tenía rara cadena
La pluma que en su mano yace
De la cual bellos versos nacen
El hombre tenía peculiar condena
Poca cosa tenía que hacer
Con sus versos complacer
A un solo ser
A Eva; a toda mujer
Mísero hombre es el poeta
Que lo que pensó era don
Resultó serle maldición
Quien pensaría que el amor fuera
Su fría y severa cadena
Empezó por su voluntad
A escribir y enamorarse
Y en cada poema entregarse
Muy tarde supo la verdad
En cada poema que entrega
Una parte de su alma deja
El poeta no es dueño de su ser
Ahora le pertenece a la mujer
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