martes, 15 de abril de 2014

La tragedia de Pigmalión

Fue en el sótano del herrero,
 Donde comenzó la tragedia
Convocando a la tierra
Al bello dios Eros.

Su obra ya estaba terminada,
 Una bella fémina de hierro
"Reconozco que erro
Porque está inanimada".

Le dijo el hombre al divino
 Que con un soplido,
A la obra de arte estremeció
Dijo "Dadle lo que merece" y desapareció

 A su cuarto la llevó el varón
 Que lo que veía no creía
 Pues solo ya no estaría
Y habría alguien en si corazón.

El día siguiente
Se dedico a observarla
De porcelana sus dientes
Y por ojos tenía esmeraldas

Sus mejillas llenas de rubor
Y ni hablar de su cuerpo
 Que a las musas darían celos
La mujer a la casa dio color

Mas algo faltaba
El herrero completo no se sentía
La culpa le ahogaba
Y volvió a la herrería.

Tomo el martillo
De entre sus herramientas
 Mientras recordaba lo que Eros dijo
Sobre su mujer perfecta.

Trabajo toda la noche
 Sobre los arduos metales,
Los transformó tales
Que creo a un hombre.

 Volvio a llamar al dios
Quien burlón le sonrió
El pobre hombre dijo: "Os
Llame para cumplir lo que advirtió,

Es mucha la culpa que siento
Y que me ha despojado del sueño
 Te pido que des vida a este
Para darle a ella lo que merece".

Sobre la forja lágrimas derramó
Se hallaba desconsolado
Pues no era suficiente lo que amó
 Para la que forjó para estar a su lado.

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